martes, 10 de febrero de 2009

La obediencia

OBEDIENCIA

En esto de obedecer, yo, tu Ordenador, si creo que te puedo dar lecciones. ¿Fallo alguna vez a lo que me mandas? Si me das las órdenes correctas, ahí estoy yo sumiso, sin voluntad propia, ciegamente servil. Eres tú mas bien el que se equivoca en algunas órdenes que me das. Estoy orgulloso de ello.
Pero sospecho que mi obediencia no es la obediencia con que deben obsequiarse unas a otras las personas humanas. Yo actúo sin motivos, sin razones. Si fuera capaz de ello, no sería Ordenador, sería persona.
Las personas vivís en sociedad. Y sociedad es la familia, el colegio, la ciudad, la nación a que perteneces. ¿Te imaginas una sociedad sin autoridad? Es necesaria la autoridad. No hay más que ver cómo los jóvenes, tan propensos a rechazar la autoridad establecida, os inventáis otros tipos de autoridad. Buscáis quien os mande y os sometéis servilmente. Obedecéis al cabecilla de la pandilla, al líder de turno, a las modas.
¿Quieres saber qué es la obediencia para una persona?
Obedecer es aceptar y ejecutar, como decisiones propias, las indicaciones de quien tiene y ejerce la autoridad, siempre que no se oponga a la justicia.
Datos a tener en cuenta:
Aceptar, en la obediencia, es considerar como tuyas las decisiones de otro.
Autoridad es la persona puesta para mandar, ordenando los derechos de todos y procurando el bien de la sociedad o de las diversas sociedades a las que tú puedas estar incorporado.
Ejecutar es hacer con prontitud lo que te mandan, poniendo interés por interpretar bien la voluntad del que manda.
La autoridad, si como humana que es, se sobrepasa en sus facultades, no debe ser obedecida en sus abusos o errores.
La obediencia no se opone a la libertad. Es verdad que el que obedece se somete a la voluntad de otro. Pero lo hace en virtud de una decisión libre, motivada por unos valores superiores.
El primero de estos motivos es la autoridad misma, cuyo fundamento está en la autoridad de Dios. Otras razones pueden ser, y de hecho son, la paz, la armonía, la eficacia, el respeto a los derechos de los demás, el bien común.
Algunas propuestas:
*Que tu obediencia no sea rutinaria, ciega, mecánica. Esta es la obediencia mía, la del Ordenador.
* Tú debes cumplir bien, atendiendo a los deseos reales del que manda.
* No te limites a hacer el mínimo necesario para justificarte. Debes ser generoso haciendo incluso más de lo que se te pide.
* No critiques, ni de pensamiento, a la persona que tiene autoridad.
* No intentes pasar el encargo recibido a otra persona.
Debes hacer inmediatamente lo mandado o en el momento que te hayan indicado.
Un aviso: Debes contar con la rebeldía que brota dentro de ti en estos años. Ya sé que quieres ser tú. No te preocupes. Lo serás, y con mayor personalidad, cuanto más obediente seas ahora.
Don Samuel Valero.

La Amistad

AMISTAD
¿Te gustaría tener amigos? No hay chico que no los busque. Y si los pierde, sufre mucho. Hasta a mí me gustaría; pero no los puedo tener. Muchos me tienen afición, nada más que afición. Amistad sólo puede existir entre personas. Y tú ya sabes que no lo soy.
¿Quieres saber, antes de seguir, qué‚ es amistad?
Amistad es la mutua simpatía que sienten las personas, simpatía que impulsa a tratarse con frecuencia, que tiende a preocuparse por ellas y sus problemas y que intenta mejorarlas.
Las palabras claves de la amistad son:
- Simpatía.
- Tratarse.
- Preocuparse
- Mejorar.
La simpatía debe ser hacia la persona, con sus cualidades y defectos. Por esto, puede no ser verdadera amistad la simpatía que sientes hacia las actividades que practica el otro: deportivas, por ejemplo. Te puede caer bien uno porque tiene moto y te lleva a correr. Es un ejemplo.
Lo propio de los amigos es buscarse para hablar de sus cosas: de sus aficiones, sus ilusiones, sus preocupaciones, sus dificultades. Se sienten vinculados el uno al otro y procuran estar juntos en los momentos de tristeza y de alegría.
No existe verdadera amistad, mientras no se manifiesta la propia intimidad.
De esta entrega mutua de la intimidad, se deduce el compromiso de guardar secreto y nace la preocupación de ayudarse el uno al otro. De aquí, que toda amistad tienda a mejorar al amigo. No es amigo el que induce a malos comportamientos. A lo sumo es un aliado. Procura evitar estos aliados, cuanto antes.
No es señal de amistad el abandono de tus normas morales o de tus criterios propios, para aceptar los del amigo. Esto, más bien, sería signo de inmadurez.
Un grupo de chicos que se animan mutuamente a travesuras que no harían a solas, no son amigos; son una "pandilla" peligrosa. Los drogadictos se inician en las "pandillas".
¿Quieres saber dónde puedes encontrar amigos?
Tú te relacionas con chicos de tu edad en diversos lugares. Tienes compañeros en el colegio, en el lugar de veraneo, en actividades deportivas; están los hijos de los amigos de tus padres, etc. De todos ellos, naturalmente, tienen que salir los amigos.
Alguno te caerá simpático y te será fácil hablar con él. Poco a poco, de compañeros pasaréis a ser amigos, aunque no os lo digáis. La amistad no es un compromiso que se declara. Se vive.
Avisos:
§ Un amigo no debe acaparar la amistad del otro. Quiero decir que no debes impedir que un amigo tuyo tenga, además, otros amigos.
§ Los amigos suelen ser pocos. De entre las personas con que nos relacionamos, no es frecuente encontrarse con muchos que sientan aquella mutua simpatía que lleva a una verdadera amistad.
§ Los amigos se invitan a sus casas y se dan a conocer a las respectivas familias. Es bueno que tus padres conozcan tus amigos.
§ Cada chico tiene que pensar que, antes de los amigos, está la propia familia con la que se debe convivir; y hay también unos compañeros que no se deben discriminar por ser amigo de alguno de ellos.
La virtudes que sostienen y fomentan la amistad son:
- Lealtad.
- Generosidad.
- Comprensión.
- Confianza.
- Respeto.
- Pudor al manifestar las intimidades personales.
De todas ellas te hablaré‚ más adelante. Vale la pena que las conozcas y las vivas. Tus amigos se lo merecen.
Don Samuel Valero